Publicado en 10 Junio 2021

Glaschu

I grow tired of memory.

Mason stones and washed-out walls,

piles upon piles of abandoned cement

a certain dreariness, swallowing the air

a constant exhalation of misery,

of summers drenched in rain.

 

It echoed home,

an aspect of something meant to be

-alas, never given, never known-

as if fate had cut a thread to forge a path

instead of the usual noose it tempted me with.

In it an unusual warmth, 

a promise,

this wretched speck of possibility

feeding the parasite of hope.

 

My city.

I don't know where it is,

I am reminded of it in the crevices of our poverty,

I am reminded of its voices in the murmur of our boredom

-and in the shrieking fury that runs through our streets-

but it is not my city.

My city lays elsewhere,

in the hearts of friends whose faces are beginning to disappear,

in the songs I never did get to sing,

in the clacking of bottles and accents,

in them,

in the soft whisper of relentless winds.

 

In my dreams, the Clyde bleaches my bones

and I am no longer me,

just a pebble in the grand scheme of nothing. 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 15 Mayo 2021

The Death of Lucretia - Ludovico Mazzanti

The Death of Lucretia - Ludovico Mazzanti

"¡Oh! ¡He perdido lo que me hacía desear la vida; ya no debo, por tanto, temer la muerte! Borrando con ella esta mancha, doy al menos a mi libra de oprobio un galón de honor, una vida muriente a una viviente infamia!"   La Violación de Lucrecia - William Shakespeare

 

El cuerpo es el primer templo.

Pactos viejos lo gobiernan,

el eco de la diosa,

la fibra de Ishtar, de Freya

de Centeotl y Chaak Cheél

pulsa incesante en sus fronteras.

 

El cuerpo es el primer sacrilegio;

víctima del hambre egoísta

-la dentellada de Júpiter,

la barbarie de Holofernes

la traición de Hermes a Lara-

incontables injurias,

hilando el gran rosario del mito,

el alambre de púas de la historia,

atraviesa la carne heredada,

entrelaza la fuerza de las madres primordiales

con el crimen del patriarca.

 

El cuerpo es el único dominio,

territorio ingobernable

asediado por la locura que destrozó a Leda.

Tu cuerpo,

hostigado por la hueste cobarde

-legión negra, herejes del arcano de la noche-

te robaron

a vista de todos

destrozaron el alabastro de tu dignidad

sembraron en ti la semilla del miedo,

del dolor,

hurgaron con sus manos enfermas

cada rincón de tu soberanía,

su manía profana

envenenó todo

hasta tu alma.

 

El cuerpo será el último sacrificio, 

una declaración final de guerra,

la inmolación será el último verbo

el hechizo que deshace la nigromancia del estupro,

la carne volverá a la tierra,

peregrinará entre el sedimento

hasta el corazón de la diosa de mil rostros y mil nombres

y en la tierra el eco de tu éter,

de tu dolor,

será la sílaba del primer fuego, 

de la tormenta que purifica,

del castigo inevitable,

de esta rabia justa y necesaria.

 

 

 

 

 

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 4 Mayo 2021

¿Para que sirve el punk en tiempos de desesperanza?

"Ya no queda alternativa
No tenemos solución
El futuro inmediato
Es la destrucción"

R.I.P - Última Generación

Preguntarse por los factores que le han permitido al punk mantenerse vigente por ya casi más de 40 años conduce a una respuesta paradójica:  el punk es simple de ejecutar y sumamente difícil de comprender holísticamente. El punk es una fuerza estética, cultural, y social; en su momento, fue una respuesta al rock hiperbólico de los 70's, cambiando el pre-requisito del virtuosismo por uno de visceralidad y energía; fue la primera puerta que varias generaciones tuvieron hacia una educación política que solía estar reservada para los académicos e intelectuales (nota personal: mi introducción a Albert Camus fue "De G.P para la Sociedad"); le ofreció un espacio a las mujeres y personas queer/no binarias del mundo para articularse desde la iconoclastia y la androginia; fue  un contrapeso necesario a la hegemonía moralista que el capitalismo neoliberal de Thatcher y Reagan invocaron para mantener la rigidez de las estructuras sociales.   

Este pequeño y muy superficial resumen no cubre la mitad de las cosas que el punk facilitó durante el siglo XX (el surgimiento del fanzine y, en buena medida, el del periodismo independiente siendo una de las más notables hoy en día). La razón por la que hago este prefacio es porque una de las dimensiones menos discutidas de este gran miasma que es el "pank" es la ontológica: ¿que es lo que el punk nos dice sobre nosotros mismos cuando lo encontramos por primera vez?

El problema con esta pregunta, y con los cuestionamientos ontológicos en general, es que no puede haber una respuesta completamente satisfactoria (al menos no alguna que yo pueda ofrecer; como filósofo soy un muy buen guitarrista). El punk es altamente jungiano en ese sentido; puede haber una verdad central, incrustada en lo más profundo de un subconsciente colectivo, y aún así los significados e imágenes que le asignemos estarán filtrados por los sesgos que determine nuestra consciencia y nuestra experiencia. Hablaré del mio, porque el pun' es, en primera instancia, un dominio empírico.

Para evitar entrar en autobiografías innecesarias, solo digamos que era hijo de papás divorciados pasando por una crisis espiritual que me empujó al ateismo y por una crisis existencial conocida como "había espejos en mi casa y tuve la oportunidad de ver mi cara puberta del orto". En ese momento, lo único que quería es que alguien me dijera "no, tu cara no es del orto, Dios si existe, y todo va a salir bien" y evidentemente esa respuesta, que esta en todas partes, resultó ser en sumo insatisfactoria. Ahí fue cuando, por cuestiones de la vida, alguien me prestó una compila llamada "Púdrase!" en la que estaba una canción de Libra simplemente llamada "Mierda":

 "Y es que mierda es mierda

aquí y en donde sea, 

no importa de donde venga, mierda es mierda.

¿Cuál es la diferencia? Todo esto es una mierda

 de vaca o de perra"

 

Dos cosas me sorprendieron de ese tema: la primera fue el nivel de variedad lingüística que se manejaba ahí (un literal tetrahijueputa glosario digno de San Isidro) y la segunda fue la honestidad tan desgarradora de la letra "no, mi amigo, nada va a salir bien, Dios probablemente está riéndose del descache tan aleta que fue la configuración de tu rostro en general y todo el mundo esta en la gran puta mierda, todo esta perdido". El poder ser reconocido, no desde los potenciales que uno tiene, sino desde las falencias, desde lo que uno no es, es algo sumamente poderoso. Ese nihilismo, que en principio parece fatalista y egocéntrico, tiene sus capas; no es tan simple como decir que nada vale la pena, sino que el mundo merece ser tratado por lo que es y no por lo que pretende ser, que todo la rabia que se anida en el corazón como un quiste inoperable no debe ser exorcizada, sino reconocida y abrazada. Esta narrativa particular era una constante en muchas de las canciones que más me llamaban la atención; en el plano de lo angloparlante canciones como "I Hate Myself" de The Offenders  apelaban directamente a una persona que estaba cansada de ser juzgada por no ser capaz de amarse a si mismo o al mundo:

 "I don't like the way I feel
tell me is this fucking real
I don't like the way I think
My mind is like the kitchen sink"

Hace algunos párrafos hablé de lo Jungiano porque Jung proponía que la represión de lo negativo, la insistencia en creer que puede ser ignorado hasta el exterminio, era la raíz de toda herida y trauma psíquico: el psicólogo proponía una división de la psique que contemplaba a la "persona" y a la "sombra" (o al ego y el id). Lo que separa a Jung de su contemporáneo Freud es que el consideraba que la conjunción de estas dos esferas era esencial para entenderse como un ser íntegro (por eso es que Jung veía en las dialécticas del Tarot un vehículo para explorar ese movimiento permanente entre la sombra y la persona). Si el bróder hubiese estado vivo cuando Eskorbuto sacó "Ratas Rabiosas" seguramente hubiera visto en esa letra una apropiación y reconocimiento de la sombra que yo veía en mi:

"Me he comido las orejas,
y de postre un ojo.
Ayer comí mis dedos,
la polla y mis dos huevos."

La pulsión de muerte (también conocida como Thanatos o "me gusta la adrenalina") es algo que no se debe alimentar de forma insensata, pero que es fundamental reconocer como algo que a veces nos agobia; el deseo de desaparecer, de devorarnos a nosotros mismos para escapar de lo que somos es, en gran medida, el gesto de insurrección más potente, porque es resistir a lo que somos por nacimiento, a la circunstancia insondable e inextricable de tener que ser y vivir en un mundo que no escogimos, habitando una piel que no pedimos. El punk fue el primer espacio donde vi ese impulso reconocido sin tapujos y sin mediaciones; crudo y pulsante, como una herida abierta. 

Una consecuencia insospechada de todo este descubrimiento fue que al entender que no era intrínsecamente malo sentir todo ese deshaucio frente a lo que era y lo que me rodeaba, también fue posible entender que había un mundo mucho más complejo fuera de los cinco metros cuadrados que mi experiencia de vida ocupaba. Ahí, el punk pasa de ser simplemente una declaración de inconformidad a ser una oportunidad de aplicar lo que Gramsci llamaría "academia orgánica"; un colegio fuera del colegio; una biblioteca prohibida que busca enseñar no solo sobre lo que pasa afuera, sino que la vida misma que uno habita, esa piel incómoda y horrible, esa voz fea que uno no tolera, sirve para gritar sobre los elefantes blancos que el resto ignora; mientras en las aulas hablamos sobre Bolívar, Res Gestae hablaba sobre la Minga; cuando los organismos directivos de los colegios le daban caña a todo aquel que se separaba, así fuese milimetrícamente, de la performatividad de género y de las buenas costumbres, X-Ray Spex le daba voz a una irreverancia catártica. Esta posibilidad pedagógica del punk tenía una incidencia ontológica: usted, en sus falencias, puede ser parte de una otredad que busca cambiar el mundo; el valor de su vida no es intrínseco, sino esta determinado por lo que decida hacer por usted mismo y por los demás frente a este mundo del culo.

El entender la rabia y el odio como catalistas de algo tan poderoso como puede ser la colectivización del hastío y la necesidad de cambio es algo que el punk abraza desde sus contradicciones. No hay futuro, por ende todo lo que se pueda hacer en el presente debe hacerse ahora; somos la última generación, derrotada y decepcionada y por eso mismo ya no tenemos nada que perder; somos ratas, gamines, vándalos, sempiternamente subestimados y despreciados por personas que han dominado la ceremonia de las buenas formas y por eso mismo es que hemos de apropiarnos de esa vilificación para dejar en claro que no deseamos ni respetamos el simulacro de humanidad que esconde a la bestia que la hegemonía alimenta. Lo que el punk puede decirnos en este momento es que más allá del dolor y la indignación reside la rabia, y en la rabia hay un sustento fundamental para el cambio, para la transformación de un país anquilosado en el que la avaricia de unos pocos se paga con la vida de las mayorías; es entender que la esperanza no es una fuente inagotable; que a veces esta sensación de fracaso e impotencia debe alimentar una terquedad ingobernable en vez de apagarla.

El punk no esta libre de los pecados de lo neoliberal. Hemos visto las escenas locales estar plagadas de machitos, de fachos con chamarra, de diletantes de medio pelo, de roscas y elitismo (me incluyo dentro de estas falencias) y, sobre todo, de la misma mentalidad hegemónica que dicta lo que el punk debe ser a través de la fuerza y la presión. Pero dentro de este mismo ruido también esta la promesa de una realidad diferente, en la que no debemos escondernos, en la que no debemos aceptar todo lo que sucede, en la que esa boca negra que se come nuestros sueños puede regurgitar un fuego con el que arde todo lo que nos oprime. 

La rabia es un regalo, y no debemos rechazarla.

 

 

 

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 16 Marzo 2021

Noise Labyrinths

The rites of normalcy are exhausting.

I am expected to rein in this sea of crackling distortion 

every morning

and present a somewhat contained

organized

balanced

version of myself

and the joy and energy of my being

-perhaps a remnant of an age of innocence

present only in dreams conjured by someone else-

kick and scream

-a tantrum of repression

of a shape that could find no soul-

the punctuation is off,

so is the rhythm and the meter,

it reminds me of the first time I heard Despise You

-that is my mind

that is the sound of my heart

when I fall in the mud,

that is the noise my mouth made

when I realized I could never rest-

I am transported to the present tense

-my house is an altar to symmetry

neatly stacked books

a feng shui of simulacra-

aspirational desires

aspirational aesthetics

-my enemies have symmetric faces

perfect lighting on everything

they are as beautiful as they are venomous

may they rot in the pit of my resentment-

alcohol turns my pain into charm,

the cluttered folds of my greyish, feeble mind

a garden of excentricities

for the denizens of order to walk through

and whisper in awe and morbid curiosity

"how can he live like that?

I wish I had the confidence to be that outrageous"

I am slowly approaching my desk

I should stop

they will find out

they can't find out

When I was 12 I played Metal Gear Solid 4 times in a row

during three days,

I had no memory card

-could love bloom on a battlefield?-

I still don't know.

I don't remember what I did when I was 12.

 

I sit down

I open my computer

and begin working on the assignments I have for the day.

The rites of normalcy are exhausting

and

  inescapable.

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 2 Julio 2020

Umbra Noctis

At the shores of a formless boundary

where water cleanses the bodies of the lost

and the stones are bleached under three wandering suns

my mind 

parched  by merciless thirst

drags itself through scorching sands

looking for a nexus

where time and blood collide

so I can crawl back to the womb of night

and be remade in its image.

 

To be a vast firmament

devoid of the shackles of man and its tongues

free from corporeal burden

eternal, star-stricken and scarred by blades of aurora.

To be cartographies of dead light

a library of echoes,

to be a place

a sanctum for lovers

to be the watcher of a thousand oaths

to be the stillness that seizes the soul.

 

My tongue cracks in a thousand places

and this heavenly fire

yanks me from the hallucinatory grip of desire

so that I can be another pot in its kiln,

an amphora filled with dust

as hollow as it is useless.

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 18 Junio 2020

Meu amor,

ember of my very being

médula indispensable,

how can you muster the strength to love a ruin?

This greedy leech

stuck between your lungs

steals your air

and makes nothing of it

it takes because it must

but all it breeds is death

death

death

morte voraz e ímpia.

 

I draw circles of salt and ash

but the spirits won't commune with me

-você está manchado, é impuro e indigno,

y lo que esta hecho no se puede deshacer,

tu herida estará en su cuerpo,

y jamás podrás amarte como has sido amado-

 

My love,

mulher de tempestades, demiurgo de fertilidade,

tetragrama de la canción que me vio nacer de nuevo,

I can feel my soul receding back into the depths 

the tendrils of sleeplessness are prying my bones open

sucking them dry

the iron that I learned to forge with you

is becoming little more than jagged edges of rust

from which a headless christ hangs.

 

Credo de mi perpetuidad,

ether of my magicks

filha do Oshún, 

forgive me for what I am,

and for what I haven't been.  

 

 

 

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 18 Junio 2020

De la cama al espejo primero

-y en el espejo-

la raíz inamovible de este dolor,

de este dolor que aplasta

como la bota de un policía, 

como el descaro de una tía goda e hipócrita

que esconde bajo la alfombra

las lágrimas de su hija

y el semen de su esposo,

como el odio silencioso que se come a mi madre

de adentro hacia afuera

mientras me sonríe sin ganas para preguntarme como estoy.

 

Otro día más para no ser

para habitar este lugar común del que no escapo.

Una mañana nueva

para entregarme a este rito de enumeración permanente

de cada fracaso y cada odio,

de esta impotencia febril frente al mundo

que me hace soñar con cabezas en picas,

con guillotinas empapadas de sangre,

porque el mundo se sacude incesante en su propia rabia

y cada día esta más harto de ver las mismas bocas

vomitando las mismas mentiras

y ya no hay espacio para la paz

ni para el perdón

y yo estoy aquí

con la mandíbula destrozada de tanto odiar

deseando poder hacer algo más.

 

Me obligo a despojarme de esta mugre

que me cubre de pies a cabeza

pero no hay forma de lavar un alma

ni de renacer en otra piel

y todo lo que me rodea me recuerda lo que no soy ni seré,

que no soy revolucionario

ni poeta

ni músico

ni guapo

ni andrógino

ni modelo

ni fotógrafo

ni artista

ni nada

ni nadie.

 

Siempre hay un niño que llora

en algún recoveco mohoso de mi tórax

o entre las lagañas de mis ojos.

Siempre hay un niño meado y solo

pidiendo respuestas

y yo no tengo nada que decirle

que no sea que al menos no seremos padres,

que al menos este odio muere con nosotros,

que el mundo se transforma inevitable,

y leeremos sobre las voces que quisimos ser

y hemos de aceptar que no son las nuestras

porque somos solo uno más,

y que el astronauta y el cantor

o el arqueólogo que vivieron tras nuestros ojos

cuando brillaban todavía

son costras de una vida ya perdida

y que ahora hay que tomar café e intentar ser normal de nuevo

porque nadie ama a los niños meados

ni a los hombres en los que se convierten.

 

 

 

 

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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Publicado en 7 Abril 2020

Axe Pendulum

Tethering violently on a million edges

chased by voracious chasms 

fathomless and relentless

filled with the echoes

of ghosts that shouldn't be there anymore.

 

In the wake of uncertainty

the vanquished foe

reassembles itself

with scraps of my flesh

and what was known

-what could be subjugated

by the arts of self-sufficiency-

stands victorious

over me

his face is my own

his hate echoes mine.

 

As the sun rises 

a million jagged mouths

feast on whatever is left 

and when I'm nothing but a body

when this prison of flesh and fat

rings a hollow song for the essence lost,

your voice comes through in waves

casting the most secret of sorceries

rebuilding this crumbling tower

healing the gash of where the soul lies.

 

I will endure countless deaths

I will pray this rosary of disintegration

through insomniac nights

as many times as I must,

until your voice sits next to me again.

 

 

 

 

 

 

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Publicado en 28 Marzo 2020

“How cruelly sweet are the echoes that start,

when memory plays an old tune on the heart!”

- Eliza Cook

At the heights of plague

in this trickling agony

-where caskets take the shapes of homes-

blackened seas rise within us

flooding the soul and its crevices

shaping continents of rust and bitterness.

 

I feel the weight of your oceans

echoing across the world.

In their fury lies my impotence,

of not being able to quell what drives their anger.

This wretched humanity 

-so unfit for the divine labours of the heart-

suffocates me

as I see you descend into depths uncertain

profound obscurities

paths of blindness and loss.

 

I light a beacon, 

a pyre fed with the substance of my life itself

hoping that you'll find me

to purify your spirit in the perennial rites of love

so that the shadow that looms over you

remains defeated and bound

to the unwavering spirit

that pulled me from the call of darkness

so many moons ago.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Publicado en 25 Marzo 2020

Internal Processions

You claim that we must look inwards

for peace and revelation

in this season of death and fear,

but what lies in us is a foul sight.

 

Is this a ruse?

A way to entrap us

in a pit of our own making?

To send us back to the dead wombs that gave us shape?

to the spasms of a dying will that nurtured our heaving mouths?

The salt of regret christens us in our return

hands of rot embrace prodigal sons.

 

In this formless path

some found alchemies of dusk and sunrise

crimson crystals, shards of autumn's blood

harsh beauty, but beauty nonetheless.

 

But us, oh...

we're children of the bog

unwilling necromancers

splinters of a rotten cross

droplets of blackened marrow

poisoning the wells of tomorrow.

 

Do you think

that this sleepless ferocity

is a caprice of the ill? 

There is no pleasure in insomnia

no higher revelation,

only the effort of the exiled

of those who wish to move beyond corrupted roots.

 

In your midst you found answers and clairvoyance,

tranquil rivers that quenched your thirst for purpose.

Our truth is ingrained in our very essence,

we fight it with tired eyes and trembling hands,

for us, there are no mysteries.

 

May your eyes avoid ours from now on.

 

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Escrito por Nicolás Acosta

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